Agradecimiento por vuestro apoyo
Quiero daros las gracias por las innumerables muestras de cariño que estoy recibiendo de toda Navarra y resto de España, así como lo habéis demostrado en los comentarios que he recibido a través de este blog.
El apoyo me reafirma en mi apuesta por el progreso y desarrollo de Navarra en el que es tan importante el proyecto del Tren de Alta Velocidad. Solamente lamento la actitud mostrada ayer en el Parlamento de Navarra por Bildu, que perdió una gran oportunidad de demostrar que de verdad algo haya cambiado y vivamos una nueva etapa.
Pero como me ha comentado un ciudadano ¿cómo van a considerar una agresión lo de ayer si nunca han sido capaces de condenar los asesinatos de ETA?
Las cosas por su nombre
La lucha contra el terrorismo etarra ha entrado en su fase más complicada. Si, como todo indica, el final de ETA está más cercano gracias a la fortaleza y a la firmeza del Estado de Derecho, asunto que conviene siempre recordar, no podemos permitir que en el último minuto se desvirtúe todo el dolor y sufrimiento de las víctimas.
Los demócratas tenemos un deber con la historia, con España, con Navarra, una obligación moral con la memoria de los 829 ciudadanos asesinados. No podemos permitirnos entrar en el despropósito del juego de eufemismos para que ETA tenga un final honroso, equilibrando la balanza de la justicia, aquella que siempre debe señalar que el peso de la culpa y el horror recae en los terroristas, esto es, los vencidos. El único final honroso es su disolución, la entrega de armas, el perdón a las víctimas y el cumplimiento de las penas. Jalear, escenificar, teatralizar con una rimbombante conferencia internacional una posible tabla de salvación para ETA no es la solución. El protagonismo del final de ETA debe de recaer sobre las víctimas del terrorismo, no sobre los verdugos. Ellos han sido los verdaderos héroes de esta derrota.
Porque si se llega al final de ETA, que todo está por ver, será porque ha vencido la justicia, la dignidad y la fortaleza de España, que no ha cedido ante el chantaje ni la sangre, lo único que saben hacer los terroristas. Ha sido la fuerza del Estado del Derecho y la eficacia de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado quienes han logrado que este fin sea más cercano.
Por eso, hoy más que nunca, es necesario llamar a las cosas por su nombre:
1. No estamos ante un “conflicto” o ante una “confrontación armada” entre dos bandos. Estamos ante 50 años de terrorismo y de genocidio ideológico por parte de ETA.
2. Las víctimas tienen nombre y apellidos, son los 829 asesinados por ETA y sus familiares, esas son las únicas víctimas frente al “todas las víctimas” que tratan de imponernos, con la intención de equiparar a víctimas con verdugos.
3. Farsa, no “conferencia”
4. A estas alturas no nos conformamos con el “cese de las acciones armadas”, lo único que nos vale es el anuncio de la disolución incondicional de ETA.
No podemos legitimar tanto dolor, no podemos ceder un milímetro. Porque la memoria de las víctimas y las generaciones venideras así nos lo exigen.
Discurso íntegro Navarra Foro XXI
Les aseguro que me llevó tiempo elegir el título de esta conferencia-coloquio. Me decidí finalmente por titularla “La dificultad como reto” porque creo que esas cuatro palabras definen bien el momento actual que vivimos en occidente, en Europa, en España y también en Navarra. En esta Navarra nuestra que, precisamente por ser una comunidad con un alto grado de internacionalización, es muy sensible a los cambios socio-políticos y a las transformaciones económicas que marcan estos comienzos del siglo XXI.
He usado conscientemente la palabra “transformaciones” porque creo que ese sentido, el de cambio, es el mejor sinónimo de ese otro término que tanto pronunciamos últimamente, crisis, y que, a fuerza de repetir, muchos interpretan como hundimiento o final de un estado de cosas.
Estamos ante un nuevo territorio por explorar, con unas reglas del juego fluidas. Esto ya sucedió en el pasado: la Gran Depresión, la Reconstrucción de Europa en 1945 fueron escenarios que exigieron esfuerzo y superación a sociedades que se enfrentaban con temor a lo desconocido. Con tesón, entrega y audacia fueron solventados todos y cada uno de los obstáculos.
De hecho, considero que tenemos que enfocar esta crisis como una oportunidad de transformación y de sumarnos a la ola de cambio. Los navarros tenemos la oportunidad de volver a ser pioneros de nuevo, como lo fuimos en los sesenta transformando nuestro tejido productivo, como lo fuimos liderando el sector de la energía renovable en los noventa.
Confío en que seamos capaces de transformar Navarra como se hizo entonces superando el reto de convertir una región rural y abocada a la emigración en la tierra próspera, líder en energías renovables y acogedora que disfrutamos en la actualidad.
Señoras y señores, he venido a este Foro para mostrarles mi convencimiento de que también en esta ocasión seremos capaces de situar a nuestra tierra en la modernidad adaptándose con éxito a los inevitables cambios que, nos gusten o no, debemos acometer.
No hay fórmulas mágicas ni pócimas milagrosas. Estamos obligados a utilizar las mismas herramientas que emplearon nuestros antecesores: el trabajo, el esfuerzo, el ahorro, la seriedad.
Afortunadamente en esta ocasión tenemos mejores puntos de apoyo para que Navarra dé un nuevo salto adelante. Gracias a la labor realizada en los últimos años nuestra Comunidad está dotada con unas excelentes infraestructuras. Y, sobre todo, gracias al esfuerzo de todos, contamos con el mejor capital humano de nuestra historia, con personas muy bien formadas que no podemos permitirnos el lujo de dejar en el paro o de que trasladen sus conocimientos a otros países.
No es tiempo de lamentaciones, ni mucho menos de buscar culpables de una situación a la que, en mayor o menor medida, todos hemos contribuido.
Lanzarnos la crisis unos a otros como arma arrojadiza solo serviría para agravarla. Que no cuente nadie conmigo para eso.
Tampoco dedicaré un solo minuto a lamentaciones que solo conducen a la melancolía. La situación es la que es, y quienes tenemos la responsabilidad de liderar nuestra tierra debemos hacerlo con convicción, con determinación y, hasta me atrevería a decir con buenas dosis de coraje.
Cuando hablamos de la actual situación de nuestra Comunidad, me parece importante señalar que no hemos pasado de ser muy buenos a ser muy malos. Ni de ser una isla ajena a la crisis general, a una situación de catástrofe.
Quiero dejar claro que una cosa es la economía navarra y otra cosa es el gasto público.
Por un lado, nos encontramos con una economía navarra situada entre las regiones punteras de Europa, capaz de exportar y de competir en el exterior, que disfruta de muy buenas dotaciones de todo tipo y que se beneficia de la pujanza de subsectores económicos como el del automóvil, la agroalimentación o las energías renovables entre otros.
Posiblemente cerraremos el año siendo una de las economías que más crezcan y una de las comunidades autónomas con menor tasa de paro. Y eso significa que las empresas y los trabajadores navarros están luchando frontalmente contra la crisis. Y es así aunque cada uno de los 42.618 parados en Navarra nos duelan.
Como decía, otra cosa es el gasto público de Navarra que debe ser drásticamente reducido de manera que no gastemos lo que no tenemos. Y es que el Gobierno de Navarra comparte plenamente el compromiso asumido por el Gobierno de España en pos de la estabilidad presupuestaria. Y lo comparte plenamente, no por mera obligación, sino sobre todo por convicción.
No obstante, he de aclarar que entiendo la estabilidad presupuestaria como un medio, como una condición necesaria para alcanzar la meta que verdaderamente nos preocupa, que es tener garantizada la financiación y, con ella, dar soporte al crecimiento y la creación de empleo.
Otro punto que debemos aclarar a los ciudadanos para evitar cualquier malentendido es que la estabilidad presupuestaria no representa una amenaza para el Estado del Bienestar. Todo lo contrario.
Lo que realmente amenaza al Estado del Bienestar son los desequilibrios presupuestarios persistentes, que terminan desviando una parte muy importante del gasto al simple servicio de la deuda y ponen así en peligro la financiación de otras partidas de gasto mucho más relevantes para la sociedad.
En otras palabras, debemos aspirar a la estabilidad presupuestaria para ganar credibilidad como prestatarios fiables. Una vez merezcamos esa credibilidad, será más fácil encarar el futuro con ciertas garantías, siempre que el resto de políticas se oriente en la dirección adecuada.
Ahora no queda otra opción que gastar menos. No hay otro camino.
Cierto es que en Navarra primero la Diputación Foral y luego los sucesivos gobiernos democráticos han jugado un papel motor.
Pero también es cierto que con el devenir de los años lo que en su día fueron subvenciones puntuales para estimular iniciativas o consolidar proyectos en marcha han ido consolidándose como únicas fuentes de financiación estables. De esta manera, primero “mamá Diputación” y luego “papá Gobierno” han cargado a sus espaldas con una pléyade de entidades dedicadas a todo tipo de actividades, teóricamente privadas, pero en la práctica dependientes de los Presupuestos Generales de cada año.
Legislatura tras legislatura, con la aquiescencia de los grupos parlamentarios y de la sociedad, la administración ha crecido sin cesar, y resulta difícil encontrar alguna actividad de carácter económico, cultural o social a la que no llegue su larga mano.
Estoy segura de que todo se hizo con la mejor intención y de que sin esa omnipresencia de la Administración Foral probablemente no contaríamos con esas excelentes infraestructuras, con esa calidad de servicios sanitarios y educativos, y el gran capital humano al que ya me he referido antes.
En cualquier caso ha llegado el momento de decirle a la ciudadanía Navarra que es hora de someter a nuestro sector público a una cura de adelgazamiento si queremos que siga siendo una de las locomotoras en el desarrollo de nuestra tierra.
El Gobierno no puede ser un problema para los ciudadanos. No puede ser una carga. No puede hipotecar el futuro de Navarra.
El Gobierno debe reinventarse: ser lo que debe ser: un servicio público al servicio de los ciudadanos.
Así como hace cuatro años Navarra acertó frente al primer tramo de la crisis adelantando planes de estímulo y de regulación que permitieron mantener a flote su economía y no destruir tanto empleo como en el resto de España, ahora es el momento de no vacilar en el saneamiento de nuestras cuentas públicas, y de hacerlo en dos etapas:
La primera, cumpliendo el objetivo de que el déficit en 2011 y 2012 no supere el 1,3% del PIB. Para ello, el Gobierno que presido debe proceder a una reducción en el presente ejercicio de un 7 por ciento, 294 millones de euros frente a un presupuesto inicial de 4.188 millones.
En la segunda etapa, a partir de 2013 o 2014, intentaremos no contratar más deuda.
Además, nuestra decidida apuesta por la estabilidad nos obliga a ser austeros. En aras de la reactivación económica, de la creación de empleo, de la equidad y del mantenimiento de unos servicios públicos de calidad, esta necesaria austeridad la vamos a gestionar con un manejo del gasto público eficaz y transparente, sujeto a prioridades coherentes con los objetivos que acabo de enunciar.
La herramienta en que nos basaremos para conseguirlo es la Política Presupuestaria, materia en la que vamos a impulsar varias líneas de acción desde el inicio hasta el final de la legislatura.
No nos queda más remedio que elegir entre lo prioritario y lo prescindible. Les aseguro que es una difícil y, en ocasiones, desagradable tarea, pero que mi Gobierno está llevando a cabo con decisión, y sin olvidar nunca que detrás de cada una de las medidas que adoptamos se encuentran las personas.
No podemos permitirnos que esa Administración Foral que hasta ahora ha sido motor de la actividad económica en Navarra se convierta en un lastre para la sociedad por su excesivo peso.
Ahora más que nunca es la hora de la iniciativa privada y es el momento de que, de una vez por todas, el Gobierno se dedique a desbrozar el camino de quienes están dispuestos a invertir.
Tenemos que transformar nuestro rol y convertirnos en un agente facilitador y catalizador para que los emprendedores, las empresas, los comercios y los ciudadanos obtengan las mejores condiciones para crear.
Es cuestión de cambiar la perspectiva: de la administración como problema a la administración como solución. No estoy hablando de menos gobierno ni más gobierno.
Estoy hablando de dar forma al conocimiento, a la información, al talento y a la energía de la sociedad civil navarra desde lo público.
Tenemos que asumir que como administración no tenemos respuestas para todo pero, en cambio, sí podemos ayudar a aquellos emprendedores y colectivos sociales que sí las tienen en un área específica.
Les aseguro que en estos primeros cien días en el cargo he tenido oportunidad de conocer proyectos de emprendedores que no nos piden dinero, sino que les facilitemos trámites, que les eliminemos trabas y duplicidades que generan demoras y encarecimientos de todo punto inaceptables en estos momentos de alto desempleo y escasez financiera.
Todos sabemos, por cierto, que sufrimos tiempos de restricciones crediticias, otra razón más para que las administraciones seamos austeras y no drenemos ese dinero que tanta falta hace donde debe estar, en la calle, en las empresas y en los bolsillos de los ciudadanos.
En esta misma línea, ha llegado el momento de que Navarra afronte de una vez por todas una asignatura que tiene pendiente desde comienzos de los años ochenta.
Me refiero a la racionalización de nuestro mapa local, un mapa caracterizado por el excesivo número de pequeños municipios existentes en nuestra Comunidad.
Todos sabemos que este no es asunto fácil ni pacífico, y que para sacarlo adelante habrá que vencer resistencias, atavismos y rivalidades que no llevan a parte alguna y sí al uso ineficiente del dinero público.
Deberemos demostrar a los ciudadanos que los servicios que reciben no sólo no empeoran sino que pueden mejorar si se prestan desde entes de mayor tamaño.
Desde luego, por su magnitud es un gran proyecto a desarrollar a lo largo de toda la legislatura y en el que confiamos contar con la comprensión y generosidad de los numerosos alcaldes, concejales, secretarios municipales y funcionarios directamente implicados.
He hablado hasta ahora de austeridad porque evidentemente nos enfrentamos a un problema de gasto público y cada euro debe tener un objetivo.
Sin embargo, no renuncio a buscar el incremento de los ingresos. Soy partidaria de buscar vías distintas a las subidas de impuestos, más inoportunas que nunca en estas circunstancias por cuanto suponen un freno a la actividad económica.
No obstante, soy consciente de que presido un Gobierno de coalición de dos partidos con visiones distintas sobre este tema y que tendremos que llegar a acuerdos.
Como saben ustedes estamos a punto de culminar la reordenación de nuestras empresas públicas. Una vez dado este paso, estudiaremos la venta de aquellas capaces de competir en el mercado.
No tiene sentido que, una vez impulsadas en su nacimiento, el Gobierno desarrolle software judicial o sanitario, o se dedique a la fabricación de sal, por ejemplo.
Los ajustes ya en marcha para cumplir este año nuestro objetivo de déficit, los presupuestos austeros del próximo ejercicio con una disminución del gasto público del 2,95% con respecto a 2011, y medidas de gran calado como las que he esbozado para los próximos años no serían posibles sin un Gobierno como el actual, con mayoría parlamentaria, formado por los dos principales partidos y plenamente comprometido en la tarea de que Navarra mantenga su prestigio y genere confianza entre propios y extraños.
Volviendo a las transformaciones que de manera tan llamativa van a afectar a nuestras vidas, hay una de gran magnitud que ha quedado en segundo plano debido a la preocupación social focalizada en la crisis económica.
Me refiero a la derrota de la banda terrorista ETA que, al parecer, está cada vez más cercana.
Asistimos en estos meses a una serie de acontecimientos que dejan entrever el hundimiento de una banda terrorista que tras 50 años de asesinatos y de dolor, no ha podido ganar el pulso al Estado de Derecho y a la democracia.
Sin embargo, a pesar de que la derrota de ETA se contempla como un escenario cada vez más factible, gracias a la eficaz labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, no debemos de dejarnos llevar por la euforia, ni bajar los brazos.
Al contrario. Estamos librando ahora una de las partes más duras de la batalla: aquella en la que nos jugamos nuestra dignidad como Estado de Derecho y como sociedad justa y democrática.
Tras medio siglo y casi mil asesinados, el Estado no puede aceptar ahora un empate ante los criminales.
Quiero dejar muy claro que la derrota de ETA no es lo mismo que su final y que una paz sin vencedores, ni vencidos, que es lo que reclaman Bildu y parte de NaBai, no es lo mismo que una paz donde se dignifique y honre a las víctimas y se repudie a los asesinos.
Es en esta batalla donde nos estamos jugando ahora los principios más sólidos de nuestra sociedad y de nuestra memoria colectiva.
Por ello, ante la eventual derrota de ETA y ante los posibles movimientos que la Izquierda Abertzale y ETA puedan hacer en próximas fechas de cara a lograr una salida digna para los asesinos y los terroristas, quiero hacer las siguientes valoraciones:
Primero. La única verificación que aceptamos es aquella en la que los terroristas aparezcan sin capuchas, anuncien su rendición, entreguen todas las armas y pidan perdón a las víctimas. ¿A qué están esperando para hacer esto?. ¿Qué ocultan?. Si realmente anuncian su rendición, ¿por qué no dan la cara?. Todo lo demás es una pérdida de tiempo.
Hemos visto demasiadas veces la misma película y el final no nos gusta. A estas alturas, y después de infinidad de treguas que ETA ha decretado y luego ha volado por los aires, sólo podemos aceptar una derrota explícita, a cara descubierta y con una entrega de armas verificada por el propio Gobierno de España, que es la única institución que ostenta la legitimidad y los medios para lograr tal fin.
Segundo. La única anormalidad democrática que vivimos en Navarra y en España es que un grupo de terroristas asesina, entre otros, a sus rivales políticos y que existen formaciones políticas que les apoyan. La normalización llegará cuando los asesinos desaparezcan y se rindan de forma incondicional y cuando quienes les apoyan dejen de mostrarles simpatía y comprensión
Tercero. El Estado de Derecho no debe de dar las gracias, ni otorgar prebendas a un grupo terrorista por dejar de asesinar. Hacerlo sería una humillación para el Estado de Derecho, para la democracia y para las víctimas.
Muy al contrario de lo que dice el señor Zabaleta la derrota de ETA tiene que tener vencedores y vencidos. Como Gobierno y como representantes de los ciudadanos navarros no podemos mirar ahora hacia otro lado y fingir que durante estos 50 años no ha pasado nada. No sería de justicia.
Quiero recordar que en Navarra aún existen crímenes y atentados recientes en los que todavía no se aclarado la autoría de los criminales, como es el caso del asesinato del concejal de UPN José Javier Múgica, cuyo juicio para esclarecer los hechos se celebrará a comienzos de noviembre.
En otros casos, como el asesinato del guardia civil Juan Carlos Beiro en Leitza, o el de los policías nacionales Bonifacio Martín y Julián Embid, asesinados en 2003 en Sangüesa, todavía ni tan siquiera se han realizado detenciones, ni los asesinos han pagado su culpa por estos crímenes.
Si tan convencidos están en ETA de que apuestan por las vías pacíficas, les emplazo a que colaboren para esclarecer estos asesinatos y ayuden a reparar el dolor de sus familias. La sociedad y los poderes públicos no pueden volver su vista ante estas injusticias que tenemos tan cercanas en el espacio y en el tiempo. Tenemos que velar porque se haga la máxima justicia con todas las víctimas y que su dolor y memoria sea reparada y no se pierda en el olvido.
Cuarto. No puede haber una paz verdadera si no hay un perdón sincero y un reconocimiento expreso a las víctimas del terrorismo de ETA. De momento, Bildu y la izquierda abertzale no han perdido ocasión para mostrar su apoyo a los asesinos de ETA y humillar a las víctimas. Lo han hecho en todos los pueblos de Navarra en los que han tenido posibilidad de hacerlo (Leitza, Alsasua, Villava). Sus actos les delatan.
Quinto. Después de 50 años de asesinatos y de crímenes, no puede haber un final digno para los terroristas y para los que les han apoyado. El Gobierno de Navarra trabajará para contar la historia tal y como ha sido
Nos enfrentamos al reto más importante de nuestra historia reciente y no podemos fallar. Con convicción y coraje, tenemos que hacer que nuestras futuras generaciones cuando miren atrás sepan que los navarros estuvimos a la altura del reto, que fuimos capaces de superarlo.
Es nuestro legado y con trabajo y esfuerzo vamos a conseguirlo. Estamos luchando por nuestro bienestar presente y futuro.
Esta crisis tiene que servirnos para tender puentes entre la sociedad civil y la política, para reivindicar el sentimiento de pertenencia a la comunidad, la solidaridad y la ayuda mutua desde una visión transformadora. El espíritu de la unidad frente a división, unidad frente a las discrepancias, es la hora de trabajar conjuntamente como venimos haciendo desde el gobierno de coalición.
La administración pública, al igual que la sociedad a la que sirve, debe de estar fundada en valores y principios sólidos. Difícilmente podremos construir una sociedad y una economía de futuro si no la cimentamos y arraigamos en profundos principios democráticos que consoliden la justicia y la convivencia.
En la apertura del curso académico de la UNED escuché ayer a su secretaria una frase de Horacio que me gustó y que, con su permiso, utilizaré para terminar esta intervención:
“El que ha empezado tiene hecha la mitad de la tarea”
Les aseguro que en eso estamos.
Muchas gracias.
Una semana clave
Con la firma del pacto con el PP culmino una de las semanas más decisivas que he vivido desde que estoy en política.
Una semana que nos ha exigido responsabilidad con la ciudadanía, altura de miras y claridad de acción para tomar las decisiones correctas.
Quiero ser clara y directa con la situación económica por la que atravesamos: no podemos mirar hacia otro lado y no hacer los deberes creyendo que esta situación es pasajera. Si queremos construir un futuro con garantías, tenemos que comenzar asumiendo esfuerzos en nuestro presente.
Aunque los pilares de la economía navarra son sólidos, la caída de ingresos y la obligación de cumplir con el límite del déficit del 1,3% nos obligan a ello. Sé que resulta complicado enfrentarnos a estas adversidades, que detrás de las grandes cifras hay personas, pero es el momento de que arrimemos el hombro entre todos. Solamente con sacrificio y coraje, los navarros podremos salir fortalecidos de la crisis.
Los partidos mayoritarios de Navarra, UPN y PSN, hemos ofrecido un mensaje a la sociedad navarra: aunamos la voluntad y el sentir de los navarros.
Y si hemos buscado el consenso con el PSN, con la firma del pacto con el PP, un partido más cercano ideológicamente, lo que conseguimos es que no se desperdicie ni un voto del centro derecha frente a la voz minoritaria de los nacionalistas, fagocitados por Bildu.
El pacto con el PP es una muestra más de la responsabilidad y la búsqueda de consensos por parte de UPN. Allá donde haya que defender a Navarra, allí estará UPN dando voz a los navarros.
Una reforma obligada
La reforma de la Constitución para introducir un techo de gasto apareció ayer de un modo ciertamente sorpresivo para el calado de la modificación que plantea. Si bien es cierto que nos pueden extrañar las formas, ya que una modificación constitucional son palabras mayores, creo que el objetivo que persigue puede ser compartido proyectar una imagen creíble y seria de la economía española.
Este compromiso de seriedad y credibilidad es el mismo por el que apuesta Navarra. Así, en el pacto entre las formaciones que conformamos el Gobierno de Navarra y como también anuncié en mi discurso de investidura, existe el compromiso de que Navarra no acudirá en 2013 a la deuda pública para cubrir sus presupuestos.
En la misma línea de contención cabe señalar el considerable esfuerzo realizado para la supresión del 8,24% de altos cargos y mandos intermedios de nuestra Administración. Y puedo adelantar que los presupuestos de 2012 irán en la misma línea de austeridad.
Pero estos hechos no bastan por sí solos. Es necesario repensar nuestra cultura política, como afirmaba el diputado de UPN, Carlos Salvador, ayer en el hemiciclo. Tenemos que ser capaces de cultivar la cultura del emprendimiento, de la educación y del esfuerzo. Sin estas tres patas, la mesa del progreso estará coja, por mucho techo del déficit que apliquemos.
Mujeres de Leitza
La alcaldía de Leitza, en manos de Bildu, delegó el honor de abrir las fiestas de la localidad a la asociación de mujeres Euskal Herriko Bilgune Feminista. Por si alguien tenía dudas de cuál es la finalidad última de dicha asociación, históricamente vinculada al totalitario mundo de Batasuna, las representantes de Bilgune Feminista aprovecharon el lanzamiento del cohete para homenajear y mostrar su solidaridad con los terroristas de ETA. Entre ellos, con la etarra Jone Lozano Miranda, detenida el pasado 21 de marzo en Francia con una pistola y 48.000 euros en metálico. La sección femenina de Batasuna recordó la labor de las “mujeres trabajadoras”, entre ellas, la de la etarra detenida.
Como mujer y madre trabajadora, los actos y las palabras de esta presunta asociación feminista me producen una tremenda indignación. No puedo borrar de la cabeza el recuerdo de dos grandísimas mujeres trabajadoras de Leitza que ayer, no sólo no fueron recordadas, sino que fueron gravemente insultadas y ofendidas: Reyes Zubeldía, viuda de José Javier Múgica; y María José Rama, viuda de Juan Carlos Beiro.
Gracias, entre otros, al “trabajo” de mujeres como la etarra homenajeada ayer en Leitza, estas dos mujeres, madres y trabajadoras de Leitza vieron cómo su vida se venía abajo y cómo las personas que más querían eran asesinadas de la manera más cruel. A pesar de ello, en ningún momento se rindieron y han seguido peleando día a día para mantener a flote su vida, su familia y su trabajo. Nunca han reclamado venganza, ni han transmitido odio. Simplemente demandan justicia.
Mujeres como Reyes Zubeldía y María José Rama son las verdaderas heroínas de la historia de Leitza y de Navarra. Por más que lo intenten Bildu y los herederos de Batasuna-ETA, nunca vamos a permitir que víctimas y verdugos sean equiparados. La Historia reserva un lugar de honor para las familias Múgica-Zubeldía y Beiro-Rama. El recuerdo de los verdugos de ETA y sus cómplices acabará como el de una amarga pesadilla.
En marcha
Debo comenzar disculpándome por haber congelado este blog durante casi dos meses. Sé muy bien que no valen excusas, pero aduciré como eximente que en este tiempo he andado un poquito ocupada negociando un nuevo gobierno, sometiendo mi candidatura a la votación del Parlamento, pronunciando los discursos de investidura y toma de posesión, seleccionando a los nuevos consejeros y…disfrutando de los Sanfermines, entre otras cosas.
Casi dos meses después la vida parece empezar a normalizarse, por lo que confío en encontrar el tiempo necesario para acudir a mi cita digital con cierta regularidad.
Observo con satisfacción que la maquinaria del nuevo Gobierno de Navarra se ha puesto en marcha y que para recuperar el tiempo perdido con el inevitable “parón” que provocan las elecciones y las fiestas de Pamplona mantendremos nuestra actividad y las sesiones de los lunes a lo largo del mes de agosto.
Por lo pronto ya hemos cumplido uno de nuestros compromisos con los electores y hemos reducido en los primeros nombramientos el número de altos cargos y de libre designación en casi un veinticuatro por ciento. Mi reconocimiento más sincero para aquellas personas que venían desempeñando puestos de responsabilidad y que han sabido aceptar los inevitables cambios.
Alguien podrá pensar que así ahorramos el chocolate del loro, pero creo que es toda una declaración de intenciones y el primer paso en un camino en el que todos deberemos esforzarnos para hacer más cosas con menos medios.
Mientras nuestro país bordea el abismo de la prima de riesgo y sufre la agonía del gobierno de Rodríguez Zapatero, Navarra cuenta con un ejecutivo lleno de energía, en pleno funcionamiento, muy consciente de la magnitud del desafío a la que se enfrenta y muy convencido de que los problemas a los que se enfrenta tienen solución.
Será un placer compartir con todos vosotros esta nueva etapa en la que pondré todo lo que esté en mi mano para que los aciertos sean mucho más numerosos que los errores.
Navarra, confianza y estabilidad
El 22 de mayo las urnas navarras han hablado y expresado con claridad que los navarros confían en Unión del Pueblo Navarro para liderar la recuperación económica en nuestra Comunidad. Desde este blog, quiero mostrar toda mi gratitud con los cientos de miles de navarros que han confiado en UPN, agradecimiento que hago extensible a toda Navarra por haber acudido masivamente a las urnas destacando una vez más el compromiso navarro con el ejercicio de la democracia.
También quiero tener un especial recuerdo a los cientos de afiliados, militantes y simpatizantes de UPN que habéis trabajado incansablemente todos estos meses para que nuestro proyecto se conociera en todos los rincones de Navarra. Sois un equipo magnífico y me siento honrada de formar parte de él.
A partir de ahora, toca trabajar por Navarra. Y eso requiere de un gobierno fuerte, estable y sólido, que sea responsable y que, desde el respeto a nuestra identidad, sea capaz de seguir generando confianza dentro y fuera de Navarra. Por eso, en este momento clave para Navarra, cuando tenemos que estar a la altura de nuestros compromisos con los ciudadanos, cuando tenemos que seguir cimentando el prestigio de nuestra tierra, no se puede entender que el futuro de Navarra penda de un hilo tan fino llamado Bildu. Porque, no nos engañemos, Bildu es lo mismo que Batasuna, que Euskal Herritarrok o que ANV. Y Navarra lo que necesita es estabilidad, confianza y unos políticos serios y fiables. Políticos que sean fieles a su palabra y que tengan altura de miras con Navarra.
Por estos motivos, porque esta es la Navarra que queremos, expreso mi deseo de sumar esfuerzos con el PSN para que Navarra tenga un futuro de progreso y de esperanza económica.
Tiempo de confianza
La economía es una cuestión de confianza. Lo estamos viendo en nuestro entorno, en los países cercanos. ¿Qué economías crecen? Aquellas donde las empresas, las familias y los emprendedores saben que cuentan con un entorno seguro, donde hay gobiernos fuertes que garantizan la estabilidad. Donde la administración no sea una piedra en el camino de los empresarios. Donde los gobiernos impulsan medidas para favorecer la capitalización. Donde hay un clima social de entendimiento entre todos los agentes de la sociedad.
Innovación, emprendimiento, progreso y futuro solo son posibles si hay confianza. Navarra tiene todos estos ingredientes. Además cuenta con la audacia de nuestros empresarios, que han sabido adaptarse a la nueva realidad global, competitiva y dinámica.
Los tiempos que corren son tiempos difíciles. Un Gobierno sin un liderazgo claro dificultará más la situación y creará incertidumbres innecesarias. Los navarros tienen que saber que confiar en UPN es confiar en un gobierno sólido, fiable, que tomará decisiones, con la responsabilidad que siempre nos ha caracterizado. Sé que la sociedad navarra cuenta con más opciones políticas que nunca. Pero tenemos que saber que los riesgos y retos a los que nos enfrentamos son también mayores que nunca. Votar UPN es votar confianza, es votar futuro para Navarra
Presidenta del Gobierno de Navarra. Es también presidenta de Unión del Pueblo Navarro.
